Fin de año con Rafa Nadal

María Plaza Carrasco

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Si me conoces desde hace tiempo puede que estés pensando: ¿María con Rafa Nadal? o ¿pero esta muchacha no dijo que esta navidad iba a estar en Australia?…Todas tus preguntas tienen sentido. Te cuento.

Para ponerte en situación te voy a contar la historia de cómo he pasado de esto…

a esto…

Quizá no entiendas la diferencia, o pienses que es insignificante, pero para mí ha significado, y mucho.

Te pongo en contexto.

Llevo cosa de un año alojada en la queja. Que si esto es más difícil desde Australia, que si echo de menos a mis amigas, que si mi cámara es una mierda y no graba bien, que si el internet no va…. que si… que si… que si… 

Por supuesto la queja tenía foco en el exterior. Si me escuchabas un ratito podías pensar de mí que era una pobre desgraciada a la que todo le salía mal, o más bien, eso era lo que yo quería mostrar. Cualquier ojo avispado podía ver en mí una actitud derrotista con faltas de fundamento. No voy a mentir, tanto ahora como entonces soy y era una persona muy afortunada.

Sin embargo, en aquel momento estaba alojada en el rol de víctima y aprovechaba la excusa de estar en la otra punta del mundo para justificar todas mis ‘’penurias’’ sin tener en cuenta que la decisión de vivir en otro país era totalmente libre y que nada me obligaba ni me obliga a quedarme aquí.

Ahí me dí cuenta que hasta la más maravillosa de las experiencias puede ser una pesadilla, todo depende en gran medida de lo que tú quieras que sea. Siempre existen pros y contras de cualquier decisión, y ahí está tu capacidad de decidir hacia dónde mirar y si cambiar o no lo que realmente te incomoda.

Por suerte gracias a terapia, amor y comprensión por parte de mis seres queridos y hacia mi misma, salí de ese agujero que me había construido este principio de 2023.

No obstante, mi cámara seguía siendo ‘’una mierda’’ y aquí es donde entran Ángel Alegre y la historia que me contó a través de su Newsletter sobre Rafa Nadal.

La anécdota cuenta cómo en un torneo de tenis, cuando Rafa todavía estaba empezando su carrera profesional, su tío (que no era su entrenador por aquel entonces) vio desde lejos cómo Rafa estaba perdiendo estrepitosamente y realizando unos golpes muy extraños. Esa no era la forma de jugar de su sobrino. 

Cuando el tío de Rafa se acercó, enseguida pudo ver que la raqueta estaba rota. Al cambiar la raqueta, Rafa volvió a tener control sobre la partida, a pesar de que finalmente perdió.

Al terminar, el tío de Rafa le preguntó asombrado cómo no se había dado cuenta de que la raqueta estaba rota, a lo que Rafa contestó: Estoy tan acostumbrado a responsabilizarme de mis fallos, que no pensé en ningún momento que la causa de mis errores fuera externa a mí.

Si volvemos a mi historia, yo he estado meses jugando con una raqueta nueva e impecable y llorando porque no ‘’funcionaba bien’’, sin pensar en ningún momento que quizá la responsabilidad de no haber dado golpes certeros era solo mía. 

Esa historia ha marcado un antes y un después. ¿Qué pasaría si empiezo a responsabilizarme de lo que no sale bien e intento ver qué puedo hacer yo para cambiarlo?

Y aquí entra mi cámara y la imagen del inicio.

Cuando empecé a grabar clases de Pilates mis conocimientos sobre grabación y edición eran nulos. Todo en ese momento era nuevo para mí y aprendí a sobrevivir sacando el producto mínimo viable. Compré una cámara, la puse en automático y empecé a grabar.

A veces, de forma totalmente desinformada, tocaba algún parámetro de la cámara a ojo para ver si yo desde la mini pantallita veía mejor. Por supuesto, no sabía lo que estaba haciendo  y terminé poniendo una configuración de grabación que o quemaba mis vídeos o los dejaba muy poco nítidos. Para quien entienda de cámaras, mi plan maestro era subir el ISO al tope para tener una imagen ‘’con más luz’’.

Desde que compré la cámara estoy quejándome de ella, y hasta había hecho un estudio para ver qué nueva cámara comprar que grabara mejor. Y cuando estaba apunto de gastarme una cantidad no pequeña de dinero por una ‘’raqueta’’ nueva, apareció esa pregunta ¿qué responsabilidad tengo yo en la calidad de la grabación y cómo puede mejorar mi aportación?

Enseguida me puse a buscar opciones, encontré este curso de cámara gratuito en YouTube y de repente mis vídeos empezaron a cambiar. Mi frustración a la hora de grabar desapareció porque entendía lo que estaba haciendo, y lo más importante, me hice responsable del cambio.

Todo esto ha pasado hace cosa de 2 meses, tras 3 años grabando con el ISO a tope y quejándome de tener ‘’una raqueta rota’’ cuando el único problema es que yo no sabía jugar al tenis.

Mi mayor aprendizaje de este 2023 es aprender a responsabilizarme de mis resultados, no desde la queja, sino desde la acción.

Si quieres empezar a tomar acción, este Enero te traigo un reto gratuito de 15 días de Pilates. Te cuento en qué consiste y cómo puedes unirte aquí.

¡Feliz año nuevo equipo!

Espero que este 2024 podamos seguir aprendiendo y creciendo juntos.

P.D: gracias Ángel, gracias Rubén y gracias Rafa.

María Plaza Carrasco

Fisioterapeuta, Profesora de Pilates y Yoga. Enamorada y estudiosa del movimiento del cuerpo y de su capacidad para comunicarnos con el mundo. Comprometida con lo que me importa, intensa, cabezona y entusiasta. En ocasiones soy demasiado optimista con mi tiempo pero siempre preparada para disfrutar de cada minuto.

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