Trucos para que se voltee el bebé

Guía de volteo: cómo favorecer que se gire el bebé

por | Ago 31, 2022

El embarazo representa un camino durante el cual te vas preparando para traer el mundo una nueva vida, tu bebé. A continuación resolveremos las dudas más frecuentes sobre el momento del volteo.

María Plaza Carrasco

Fisioterapeuta, Profesora de Pilates y Yoga. Enamorada y estudiosa del movimiento del cuerpo y de su capacidad para comunicarnos con el mundo. Comprometida con lo que me importa, intensa, cabezona y entusiasta. En ocasiones soy demasiado optimista con mi tiempo pero siempre preparada para disfrutar de cada minuto.

Muchas veces, a lo largo de este viaje, surgen dudas, situación o inconvenientes que pueden condicionar el final de esta etapa, el parto.

La posición en la que se encuentre tu bebé en el momento de dar a luz es uno de esos condicionantes. 

Es posible que ya hayas oído hablar de que el proceso más habitual y deseable para que se lleve a cabo un parto vaginal, requiere de que el bebé se encuentre orientado en el canal del parto con la cabeza hacia abajo. 

Si te acercas al final del embarazo y esto no se produce, generalmente se programa una cesárea, debido a los riesgos que puede suponer un parto vaginal con el bebé de nalgas.

Pero, ¿cómo sé en qué momento tiene que darse la vuelta el bebé? y ¿Qué puede hacer para ayudarle?

Aquí te lo explico todo.

¿En qué mes se suele voltear el bebé?

Esta fecha no es exacta, a pesar de que se suele encontrar más acotada en las mujeres primerizas. 

Durante el primer embarazo, lo más normal es que el bebé se dé la vuelta entre la semana 32 y 36. Cuando la mamá ya ha pasado por un embarazo, esta fecha puede variar más fácilmente, dándose la vuelta antes de la semana 32 o incluso días previos al parto.

¿Qué puede impedir que el bebé se dé la vuelta?

Las razones más comunes que dificultan que el bebé se dé la vuelta son:

  • El cordón umbilical es muy corto o está mal colocado.
  • Exceso o defecto de líquido amniótico.
  • Problemas uterinos (malformaciones, miomas,…).

Estos factores son difícilmente alterables por parte de la mamá. Son situaciones que no te deben agobiar, ya que si finalmente no se acaba dando la vuelta, existen alternativas como la cesárea que aseguran que tu bebé llegue al mundo de forma sana y segura.

No obstante, en muchas ocasiones estos hechos no son definitorios y se pueden hacer cosas que faciliten la movilidad del bebé, para de esta forma, tratar de fomentar su volteo.

¿Cómo favorecer que el bebé se gire?

De forma directa, no podemos hacer que el bebé se dé la vuelta, pero la anatomía del útero fomenta que la posición más cómoda para el bebé sea con la cabeza hacia abajo. Esto se debe a la forma de pera que tiene el útero, dejando más espacio arriba (para poder colocar el cuerpecito y las piernas) y quedando la zona baja más estrecha (donde encajar la cabeza).

Si ayudamos a que el bebé tenga más capacidad de movimiento y estimulamos su actividad, podemos incentivarlo a que busque ese camino más cómodo y se termine colocando hacia abajo.

Truquitos para estimular que el bebé se dé la vuelta

  1. Colócate a gatas con la tripita colgando 15-20 minutos al día.

Para entender el por qué de esta parte, vamos a revisar la anatomía que rodea a tu bebé. 

  • Por arriba se encuentra la cavidad abdominal y el diafragma. Órganos y músculos que requieren de un espacio para mantener sus funciones vitales.
  • Atrás, tenemos la columna vertebral. Una estructura rígida que no va a permitir demasiado el movimiento.
  • Por debajo chocamos con la pelvis. De nuevo un tope duro.
  • Y por delante se encuentra la faja abdominal. Un corsé de músculos más flexibles y adaptable que el resto de las pareces.

Esto nos permite ver cómo al colocarte en 4 apoyos con la tripita colgando, permitimos que este espacio donde se encuentra tu bebe se dilate ligeramente dejándole más espacio para moverse. Además eliminas el efecto de la gravedad que le empuja hacia la pelvis.

Por eso, una vez pasada la semana 32, si se busca estimular que el bebé se gire, se recomiendo pasar entre 15-20 minutos al día en posición de 4 apoyos, preferiblemente realizando movimientos que estimulen la actividad del bebé o incluso gateando.

Para conseguir estos 15-20 minutos al día con la tripita hacia abajo, un ejercicio que puede ayudarnos mucho es la natación.

  1. Relájate.

Cuando existe mucha tensión en el cuerpo esto se refleja en la tensión de las estructuras que envuelven a tu bebé y que dificultan su movilidad.

Por eso se recomienda encontrar momentos en los que relajarse, respirar profundamente, incluso poner música que ayude a tu relajación y a la vez estimule la movilidad del bebé.

  1. Colócate con la pelvis por encima del corazón.

Posiciones que fomenten que la pelvis quede por encima de la cabeza ayudan a liberar la tensión sobre la pelvis y fomentan que el bebe suba a zonas más altas donde tiene más espacio para moverse.

Si esto lo unimos con algo de música que le active, al igual que tomar una onza de chocolate o un zumo, que estimule a través de la subida de azúcar al bebé, puede ayudar a su volteo.

  1. Ejercicio como el Pilates:

Como hemos dicho anteriormente, el objetivo principal es conseguir que el entorno del bebé sea más favorable para su movimiento.

Si mantenemos un cuerpo activo y móvil a través de ejercicios como el Pilates para embarazadas, aumentamos la disposición de los tejidos de adaptarse a las necesidades del bebé, siendo más flexible y más amable para su volteo.

Con el ejercicio físico no sólo mejoramos nuestra salud y comodidad, sino también la del bebé.

¿Qué pasa si consigo que se dé la vuelta?

Una vez que consigues que el bebé se gire y se posiciones con la cabeza hacia abajo preparado para el parto, lo ideal es seguir con tus rutinas normales de ejercicio y relajación, pero eliminar las prácticas más dirigidas al volteo como los 15-20 minutos de 4 apoyos o las posturas en las que la pelvis queda por encima de la cabeza.

Como ya tenemos al bebé posicionado para el parto, ya no nos interesa tanto fomentar su movimiento.

No obstante, no se trata de una ciencia cierta. Lo importante es intentar no meterte demasiada presión y sentirte tranquila ya que, sea como sea, estás en buenas manos.

¿Cómo sé si se ha dado la vuelta?

La prueba definitiva de que el bebé está bien posicionado te lo va a dar la ecografía por parte de la ginecóloga/o.

Sin embargo, hay algunas señales que pueden orientarte sobre la posición del bebé.

Signos de que el bebé está encajado:

  • Aumento de sensación de presión en la pelvis: Debido a que el bebé se encuentra encajado en ella.
  • Vas al baño con más frecuencia: El cambio de posición del bebé deja menos espacio a la vejiga, lo que implica más necesidad de ir al baño constantemente.
  • Aumento de los calambres en piernas: Al encontrarse el bebé más bajo, tiende a existir más presión en los nervios, venas y arterias que descienden a las piernas. Esto aumenta la sensación de calambre y piernas cansadas.
  • Mejora tu respiración: Al igual que todas las estructuras de la pelvis se ven más presionadas con el descenso del bebé, el diafragma y la zona costal se van a encontrar liberadas, ya que tienen más espacio para moverse y eso te permite respirar mejor y con más facilidad.

Toda esta información nos sirve de guía para saber cómo actuar en las últimas semanas del embarazo, en el caso de que nuestro bebé no se haya girado. No obstante, lo más importante es no agobiarte ni meterte presión en el caso de que no se dé la vuelta.

La situación puede cambiar incluso en el último momento, y si no lo hace no pasa nada, tienes a grandes profesionales a tu disposición para asegurar que todo salga bien.

Prioriza en relajarte y disfrutar de esta última etapa.

Espero que esta guía te sirva de ayuda espartana. Si tienes dudas, déjamelas en comentarios.

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